Probablemente, alguien que tú conoces o hasta tú usa un cepillo de dientes de bambú, Ya que es una forma muy pequeña y muy simple de disminuir tu huella de carbono. En lo personal, es uno de mis productos sostenibles favoritos, por su simplicidad y eficacia. No es un producto que requiera que el consumidor haga un gran cambio que a veces no es real en su vida en el nombre de la sostenibilidad. La principal ventaja de los cepillos de dientes de bambú son que se descomponen en la tierra en no más de 6 meses (“Cepillo De Dientes De Bambú: Por Qué Deberías Utilizarlo,” 2023), y no son necesariamente caros ni difíciles de encontrar. Otra razón por la que amo tanto estos cepillos es porque su concepto, es muy bueno para representar el camino que opino yo que se debería de tomar hacia la sostenibilidad. Hay que ser honestos con nosotros mismos. Generalmente, las personas no tienen los mejores intereses del planeta en mente y aunque los tengan, los cambios que los activistas ambientales proponen son demasiado complejos, generalmente inaccesibles para las clases bajas, e inaplicables para la mayoría de las vidas de las personas. El diálogo sobre la importancia del cuidado del ambiente empezó a mediados del siglo 20, es decir, ya llevamos por lo menos 100 años sabiendo el daño que le hacemos al planeta y a mayoría, no le importa el cambio climático o no tiene acesso a opciones más sostenibles. Nuestro mayor enemigo como ambientalistas es que lo no sostenible sea más accesible y conveniente que lo que sí lo es. Nuestro camino como ambientalistas debería enfocarse en la innovación de productos baratos y sostenibles, más que en cambios inaplicables y a gran escala insignificantes.
No debo ser la única que ha notado que los problemas ambientales más grandes han empeorado recientemente, por más conciencia sobre ellos que haya. Es verdad que la conciencia es importante, pero no es el arma indestructible que muchos ambientalistas asumen que es, sino que solo es el primer paso. Para el tipo de cambios rápidos que necesitamos, se necesitan pasar leyes prohibiendo el uso de ciertos materiales, y se necesitan crear nuevos materiales sostenibles que llenen el lugar de los ilegalizados. Las opciones sostenibles tienen que ser igual o más convenientes que las no sostenibles, y entre más simples mejor. El cambio que necesitamos no es destruir nuestro sistema, sino hacer pequeños cambios que hacen una gran diferencia. Así que la siguiente vez que estés en un supermercado, compra tu cepillo de bambú.
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